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viernes, 23 de julio de 2010

Lchica que soñaba con una cerilla y un bidon de gasolina (Stieg Larsson)


Sinopsis:

Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos placeres en una playa del Caribe.

¿Y Mikael? El gran héroe, Súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional por parte de colegas y otros medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le han propuesto una pareja, Dag y Mia.

Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.





Mi Opinión.


Cuando por fin me pude compara el libro, que realmente me costo, porque es demasiado caro. Me auto convencí que valía la pena y que sería un libro demasiado increíble y que me haría perder el sueño.

¡Y claro!, no me equivoque, es un libro sencillamente BRILLANTE, en todo el sentido y significado de la palabra.
Primero conocemos mucho más de Lisbeth, ya sea de su infancia y de su gran inteligencia. Se comprende mucho más y obviamente se admira más.

Después de su viaje Lis, trata de reorganizar su vida, pero sabe que e
n esta no puede olvidad a Mike, así que n día se mete a su computadora y lee sobre la investigación de trata de blancas que ha realizado Dag y Mia. Obviamente con su fuerte y extraña moral, decide ayudar, y sobre todo cuando en la investigación resalta el nombre de Zala.

Por otra parte Mikael, sigue en Millennium y claro muy interesado en el trafico de mujer para la prostitución, que han investigado Dag y Mia. En algún instante la historia toma un rumbo inesperado y todo el el libro cambia, yo quede impresionada (es que de verdad me gusto mucho) y solo se quiere llegar al final.


Es una segunda parte que para los que les gustaron el primer libro, el segundo es imperdible, yo creo que mucho mejor que el primero, y eso que todavía queda el tercero.
Espero que lo lean es un muy buen libro.




Saludos Nico

miércoles, 7 de julio de 2010

La única entrevista que Stieg Larsson dio sobre Millennium

El autor sueco habló con un periodista sueco, dos semanas antes de morir de un infarto al corazón. Allí reveló el origen de la brillante y perturbada Lisbeth Salander, recordó su pasado como reseñista y se mostró confiado en sus libros: "Sé que son buenos. Esto es mi fondo de jubilación".


Todo comenzó en un soleado día a fines de septiembre de 2004, en una banca afuera de la Feria del Libro de Gothenburg. John-Henri Holmberg, un editor sueco, se sentó al lado mío y me habló sobre tres manuscritos que acababa de leer, escritos por un amigo llamado Stieg Larsson. Estos escritos, dijo, transformarían a su autor en el escritor sueco más famoso del mundo, "incluso más que Henning Mankell".


En esos años, Mankell había conquistado casi todos los mercados alrededor del mundo, con ventas internacionales de unos 20 millones de copias. Larsson, que por entonces trabajaba como editor de una revista contra el racismo llamada Expo, no había publicado una sola palabra de ficción en s u vida.

Si me lo hubiera dicho cualquier otra persona, me hubiera reído de la reivindicación de Holmberg como si se tratara de una extravagante fantasía. Pero mi fe en su opinión, sumado al hecho de que el tal Larsson había esperado a tener tres manuscritos listos antes de acercarse a un editor, me tenían intrigado. Así es que al día siguiente llamé a Larsson y le pregunté si me dejaría entrevistarlo.

Pocas semanas después, el 27 de octubre de 2004, nos encontramos en Estocolmo, en las oficinas de Expo. La débil luz del día se filtraba en una habitación amoblada con una simple mesa, dos sillas comunes y una lámpara. Larsson, fumador compulsivo de 50 años, se veía exhausto. Después de su muerte, mucho se escribiría sobre su infatigable ritmo de trabajo, su capacidad sobrehumana para escribir por horas sin paus a. Claramente, ese ritmo le estaba pasando la cue nta. Los únicos resultados conocidos de su trabajo eran, por entonces, los destapes de organizaciones racistas y fascistas para Expo, publicación que había ayudado a crear en 1995, para seguir la pista a una ola de asesinatos por neonazis. Este trabajo lo había expuesto a la luz pública y provocado amenazas de muerte.

Larsson vivía con su pareja de toda la vida, Eva Gabrielsson, pero su nombre no estaba en el portero de su departamento ni su dirección estaba registrada en ningún documento o base de datos. La pareja tenía varias rutinas establecida s para salir de su casa: algunas veces lo hacían por la puerta principal; otras, salían por la parte de atrás, a través del sótano. Larsson tenía el hábito de mirar sobre su hombro a menudo, como para asegurarse de que nadie lo estaba siguiendo.



No mucho antes de nuestro encuentro, la policía había informado a Larsson que se habían encontrado fotografías de él junto a Gabrielsson, además de información sobre su dirección, en medio de la investigación de un asesinato que estaban llevando a cabo en Estocolmo.


Empecé la entrevista indagando en este aspecto de su vida, preguntándole si tomaba medidas para protegerse. Fue un error. "Seguro", soltó enseguida, "pero difícilmente voy a contarte cuáles son, ¿cierto?".


Cuando sugerí que en el futuro no tendría que seguir temiendo los posibles ataques de grupos extremistas de derecha, porque su fama lo protegería, su temperamento se encendió: no creía que ser una figura pública fuera a cambiar nada. "Lo que sí creo es que podría volverme más selectivo", dijo malhumorado. "Tengo un trabajo en Expo. Pretendo conservarlo. Es tarea de la editorial vender mis libros. Mi trabajo sólo es producirlos. Supongo que tendré que hacer algunas apariciones públicas por ellos. Pero ya estoy empezando a odiar la idea, porque realmente no tengo tiempo para eso".


Por suerte, su mal humor se evaporó cuando la conversación se desvió hacia la serie Millennium. Pregunté cuál era la fuente de su inspiración. L a idea inicial había rondado su cabeza por un tiempo, dijo. Había estado jugando con ella antes, cuando trabajaba para la agencia de noticias sueca TT, donde fue diseñador gráfico y escritor ocasional entre 1977 y 1999. A mediados de los 90, él y un colega periodista, Kenneth Ahlborn, escribieron un artículo sobre las historias de detectives clásicas que fueron populares entre los jóvenes suecos en la década de los 50, 60 y 70. "Estábamos bromeando, hablando de cómo se podría escribir sobre estos personajes cuando y a tuvieran 40 años, cuando estuvieran frente a un último misterio", dijo. "Eso sembró la semilla, pero nada tomó cuerpo en ese entonces".


No fue hasta 2001 que Larsson encontró la chispa que daría forma a la trilogía Millennium. "Pensé en Pippi Longstocking (Pippi Calzaslargas)", dijo, refiriéndose a la más famosa creación de la autora infantil sueca Astrid Lindgren, una chica tan fuerte que podía levantar un caballo. "¿Cómo sería ella hoy en día? ¿Cómo sería de adulta? ¿Cómo se le diría a una persona así?, ¿sociópata?, ¿hiperactiva? Un error. Ella simplemente ve la sociedad de forma distinta. La haré de 25 años e inadaptada. No tiene amigos y carente de habilidades sociales. Esa fue mi idea original". Esa idea evolucionó hasta transformarse en la imponente heroína de Larsson, Lisbeth Salander.


Pero sentía que Salander necesitaba algún contrapeso si quería que su historia fuera un éxito. Una vez más pensó en los personajes de Lindgren, esta vez en Kalle Blomkvist, un joven detective. "Sólo que ahora tiene 45 años y es periodista (Mikael Blomkvist). Un sabelotodo altruista que edita una revista llamada Millennium. La historia girará en torno a las personas que trabajan ahí".


Larsson sabía mucho sobre el funcionamiento del género policial. Todas las primaveras y otoños, cuando trabajaba para la agencia de noticias, tenía el encargo de escribir reseñas que resumieran las novedades del género. "Incluía las mejores cinco novelas del momento", dijo. "Algunos de los escritores que elogié fueron Sara Paretsky, Val McDermid, Elisabeth George y Minette Walters. Aunque parezca extraño, casi todas son mujeres".



En su trilogía, Larsson juega con las convenciones del género. El primer libro, Los hombres que no amaban a las mujeres, es una policíaca tradicional condimentada con una intriga. El segundo, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, tiene un aire de "vengador solitario", y el tercero, La reina en el palacio de las corrientes de aire, es una fusión de novela de espías y thriller legal. "He leído novelas policiales toda mi vida. Una cosa que siempre me ha molestado en el género policial es que se suele tratar de una o dos personas, no hay mucho acerca de la sociedad", me contó. "Quiero alejarme de ese patrón: un protagonista, un personaje secundario y personajes de fondo. En la vida real, la gente está integrada en una sociedad. Eso es lo que ocurre en mis libros. Los personajes menores no sólo aparecen y lanzan frases, ellos interactúan y tienen un efecto en el curso de las cosas. No es un universo aislado".


Cuando Larsson había terminado sus manuscritos, no los mandó enseguida a Norstedts, la compañía que después los publicaría. Primero fueron a parar a Piratförlaget, una editorial sueca enfocada en bestsellers: ni siquiera se molestaron en abrir el paquete. Así es que un amigo de Larsson, un reconocido periodista sueco y presidente de la administración de Expo, tomó los tres libros y los llevó a Norstedts. Y el resto, como se dice, es historia.


Le pregunté cuáles eran sus expectativas cuando envió los manuscritos a la editorial. "Si quisiera ser sarcástico, diría que las expectativas no tienen nada que ver", dijo. "Pero cualquiera que escriba para comer cree que su material tiene valor comercial, ¿verdad? Yo creo que mis libros tienen esa cualidad. Es por eso que los envié para su publicación. Sé que son buenos. Sabía que alguien iba a querer publicarlos. Esto es mi fondo de jubilación".


Muchos se preguntan por qué Larsson, a diferencia de la mayoría de los escritores, no salió a vender su libro por ahí en cuanto lo hubo terminado. ¿Por qué esperar a tener tres? "¿Y por qué no?", respondió. "Los escribí por diversión. No los escribí con la convicción de que serían publicados. Y las cosas no cobran sentido hasta que llegas al tercer libro. Ahora los cimientos quedaron instalados. Y puedo lanzarme a escribir cuantos libros quiera sobre estos personajes". Luego añadió: "Mi sinopsis original era para cinco libros".


Le pregunté si era cierto lo que había oído, que tenía casi terminado un cuarto libro. "Sí", respondió, "escribo rápido y las novelas policiales son fáciles de hacer. Es mucho más difícil escribir un artículo de mil palabras, donde todo tiene que estar ciento por ciento correcto". Me dijo que existían al menos 150 páginas del cuarto libro.


Al momento de nuestro encuentro, Larsson también había vendido los derechos de sus novelas para Alemania. Fue su primera venta en el extranjero, la primera pista de lo que vendría. No había visto ni un solo billete aún, pero sabía que "un cheque que cubriría la compra de mi departamento" estaba en camino.


Le pregunté sobre sus planes para el futuro. ¿Cuántas novelas de Millennium quería escribir? "Puedo escribir cientos de libros para la serie", dijo. "Eso no será un problema mientras haya alguien que quiera publicarlos y gente que quiera leerlos".


Tres semanas después de la entrevista, estaba en medio de la multitud en un andén de Estocolmo, esperando el tren, cuando sonó mi teléfono. Era Ake Edwardson, otro escritor de policiales representado por Norstedts.

"¿Supiste la noticia?", me preguntó. "Stieg Larsson está muerto". El tiempo se detuvo y el ruido a mi alrededor se diluyó en el silencio. Me pregunté si se trataba de una broma. De una mala broma. ¿Cómo podía estar muerto Stieg Larsson? Había hablado con él recién. Nuestra revista acababa de publicar un artículo sobre su futuro prometedor.

Cuando corté el teléfono pensé en el avance del pago desde Alemania, el dinero que hubiera permitido a Larsson una nueva vida. Todo parecía tan injusto. Tan sin sentido.




Fuente: Diario La Tercera




Saludos Nico

Saga Millennium (Stieg Larsson)

Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres

Durante los días que estuve leyendo la novela, cada momento libre, tardes, comidas, viajes en metro, incluso la distancia a pie entre la estación ymi oficina, lo pasé con la cabeza sumergida en las páginas, con el temor de que algo o alguien, trabajo, familia, amigos, me obligara a alejarme del mundo de Larsson.» Lector de Quercus, Gran Bretaña (COMPARTO TOTALMENTE CON EL LO QUE CAUSA LA NOVELA)

Harriet Vanger desapareció hace treinta y seis años en una isla sueca propiedad de su poderosa familia. A pesar del despliegue policial, no se encontró ni rastro de la muchacha. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? El caso está cerrado y los detalles olvidados. Pero su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir. En las paredes de su estudio cuelgan cuarenta y tres flores secas y enmarcadas. Las primeras siete fueron regalos de su sobrina; las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Mikael Blomkvist acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la búsqueda de su sobrina. Periodista de investigación y alma de la revista Millennium, dedicada a sacar a la luz los trapos sucios de la política y las finanzas, Blomkvist está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia presentada por un gran grupo industrial que amenaza con arruinar su carrera y su reputación.

Contará con la colaboración inesperada de Lisbeth Salander, una peculiar investigadora privada, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades. Así empieza esta magnífica novela que es la crónica de los conflictos de una familia, un fascinante fresco del crimen y del castigo, de perversiones sexuales y trampas financieras; un entramado violento y amenazante en el que, no obstante, crecerá una tierna y frágil historia de amor entre dos personajes absolutamente inolvidables.






La Chica Que Soñaba Con Una Cerilla Y Un Bidon De Gasolina




Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos placeres en una playa del Caribe.

¿Y Mikael? El gran héroe, Súper Blomkvist, vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y reconocimiento profesional por parte de colegas y otros medios. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le han propuesto una pareja, Dag y Mia.

Las vidas de nuestros dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.





La Reina En El Palacio De Las Corrientes De Aire


Llega el desenlace de la Trilogía Millennium. Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefieran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue la serie y, sobre todo, qué le sucede a Lisbeth Salander.

Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confinamiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, Zala. Desde la cama del hospital, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa.


Entre tanto, con una Erika Berger totalmente entregada a su nuevo trabajo, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth.

Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.



Stieg Larsson murió repentinamente en 2004 tras una crisis cardíaca después de haber entregado a su editor los tres volúmenes de la trilogía Millennium. Escribió ensayos sobre economía y reportajes de guerra en África y fue redactor jefe de Expo, revista sueca que se ha convertido en un referente inexcusable de la lucha independiente contra los movimientos antidemocráticos de cualquier signo.

Su muerte es especialmente triste porque Larsson no ha podido ver el tremendo éxito alcanzado con sus novelas en su país.





Yo lei el primer libro y es excelente voy en el segundo y me parece demasiado bueno... se los recomiendo!!!






Saludos Nico